Tesla presentó el nuevo Roadster en un campo de pruebas de SpaceX: se eleva con propulsores de aire, promete un segundo de 0 a 96 km/h y no se producirá antes de 2028. Un experto en aviación matiza que, más que volar, lo que hace es saltar.
El vídeo lleva dos días dando la vuelta al mundo y se entiende por qué. Un deportivo blanco sube por una rampa curva, se queda agarrado boca abajo, salta, da volteretas en el aire, se queda flotando unos segundos y aterriza. No es una animación ni un anuncio: es el nuevo Tesla Roadster, presentado el 15 de octubre en directo desde un campo de pruebas de SpaceX cerca de Waco, Texas. Elon Musk lo resumió con la frase que ya está en todas partes: los autos voladores "son reales".
La espera ha sido casi geológica. Musk anunció esta segunda generación del Roadster hace casi diez años, con cifras que entonces parecían de ciencia ficción y que se fueron aplazando una y otra vez. El acto estaba programado para el 1 de octubre y hubo que retrasarlo dos semanas por el mal tiempo en la zona: viento fuerte, lluvia y avisos de inundación.
Las cifras que dio la marca son las de siempre en Tesla: espectaculares. Presume de pasar de 0 a 96 km/h, 60 millas por hora en un segundo, y declara 480 kilómetros de autonomía, que es menos de la mitad de lo que Musk prometió cuando presentó el coche por primera vez. Habrá tres versiones, Performance, Thrust y Rocket, con reservas de 50.000 dólares para la primera y 250.000 para la segunda. No hay precio final, no hay fecha de entrega y la producción no arrancaría antes de 2028.
El truco está en la casa de al lado. La tecnología que permite ese salto viene de SpaceX y funciona con propulsores de aire. En la demostración, el Roadster se elevó en movimiento por encima de un Cybercab, un Cybertruck, un Tesla Semi, un Model Y y un Model 3 colocados en fila. Visualmente es imbatible, y ese era exactamente el objetivo.
Conviene, eso sí, bajar las revoluciones del entusiasmo. Un experto en aviación consultado por CNN fue bastante menos épico que Musk: lo que hace el coche está más cerca de dar saltos que de volar. Y hay un detalle que no es menor para cualquiera que piense en comprarlo: las funciones de vuelo no están aprobadas para circular por la vía pública. Es decir, el número que ha hecho viral al coche es, por ahora, un número de exhibición.
El mercado tampoco se derritió. TSLA cerró el día del evento con una caída del 1,29 %, en 362,44 dólares, en una jornada marcada además por la salida de uno de sus directivos del área de energía; al día siguiente subió por la mañana y volvió a ceder con la corrección general de las empresas ligadas a la inteligencia artificial.
El miércoles 21 llega la llamada de resultados del tercer trimestre, donde Musk tendrá que hablar de números y no de volteretas. Y mientras el Roadster acaparaba las pantallas, pasó casi desapercibido un movimiento mucho más concreto: al día siguiente del acto, Tesla empezó a cobrar por viajes en Cybercab en Austin. Para el aficionado al automóvil, el Roadster deja una sensación incómoda y familiar. Un coche que salta no es un coche que vuela, 2028 queda muy lejos y la autonomía prometida ya se recortó a la mitad por el camino. Pero el objetivo de la noche no era convencer a los ingenieros: era quedarse con la conversación durante una semana entera. Y eso, hay que reconocérselo, lo consiguió antes de que el coche tocara el suelo.