Dirección de Carrera no reactivó el modo de adelantamiento tras una bandera roja y media parrilla hizo su vuelta sin el refuerzo eléctrico. Tres pilotos quedaron eliminados. Sainz: "decidieron no garantizar la igualdad deportiva".
En Marina Bay, la mitad de la parrilla hizo su vuelta decisiva con unas cinco décimas de ventaja sobre la otra mitad. No fue un hallazgo aerodinámico ni una lectura fina del reglamento: fue un error de Dirección de Carrera. La FIA ya lo ha admitido, los equipos están furiosos y el Gran Premio de Singapur , decimoséptima cita del campeonato y sede de la última carrera al sprint del año arrancó con la federación otra vez en el banquillo.
La secuencia es sencilla de contar y difícil de justificar. Durante la SQ1 de la clasificación al sprint saltó la bandera roja para retirar los restos del alerón delantero de Sergio Pérez. Al reanudarse la sesión, el sistema que habilita el modo de adelantamiento, el refuerzo eléctrico extra que da la nueva normativa, no se reactivó. Cuando en la sala de control se dieron cuenta, lo encendieron durante 27 segundos y volvieron a apagarlo. En el intervalo, varios pilotos reportaron por radio que les faltaba empuje sin entender por qué.
El coste fue inmediato y concreto: Arvid Lindblad, Lance Stroll y Alex Albon se quedaron eliminados en la SQ1 con coches que, simplemente, no tenían toda su potencia disponible. No es un matiz de milésimas. En un trazado urbano donde la clasificación lo decide casi todo, perder medio segundo por vuelta es perder la sesión antes de empezarla.
El más duro fue Carlos Sainz, que acabó último. "La mitad de los coches hicieron su vuelta con un motor medio segundo más rápido que la otra mitad", resumió el madrileño, antes de ir directo al fondo del asunto: la FIA, dijo, "decidió no garantizar la igualdad deportiva". Y remató con la frase que explica el enfado acumulado de todo el paddock: "este deporte sigue haciendo cosas diferentes dependiendo de quién se queda fuera".
Porque hubo una salida sobre la mesa y no se tomó. Williams pidió que los 22 coches disputaran la SQ2 para dejar la sesión a cero y empezar de nuevo en igualdad de condiciones. Los comisarios lo rechazaron alegando incertidumbre reglamentaria y falta de juegos de neumáticos disponibles. La clasificación quedó tal cual. Williams y Racing Bulls expresaron su malestar pero descartaron protestar; Aston Martin dejó la puerta abierta, a la espera de si la FIA rectificaba por su cuenta.
Lo más incómodo es que no fue un hecho aislado. Al fallo del modo de adelantamiento se sumó otro problema en el sistema de cronometraje, y todo esto llega apenas una semana después de los líos de la federación en Malasia y unas semanas después del enredo judicial del podio de Mónaco. La FIA ha reconocido el "error humano", que es lo correcto y también lo mínimo. El problema de fondo sigue intacto: una temporada que se está decidiendo por software, gestión de energía y decisiones de despacho, y una afición que cada vez tiene menos claro si lo que ve en pista es el resultado de los coches o del reglamento mal aplicado.